28 de marzo de 2016
Para pesar de más de uno, nuestras jornadas del bacalao han llegado a su fin y, con ellas, en cierto modo, el invierno. No es que este año el frío haya hecho estragos en esta parte del mundo, pero desde el pasado 21 de marzo estamos, oficialmente, en primavera.
Ni por temperatura ni por cultura gastronómica eso ha sido nunca óbice para continuar disfrutando de los platos de cuchara por estos lares así que, aprovechando que este año 2016 ha sido declarado Año Internacional de las Legumbres por la Asamblea General de la ONU, aprovechamos para destacar algunas de las principales propiedades de lo que este organismo internacional califica como “un poderoso súper alimento”.
No necesitamos entrar en el amplísimo abanico de posibilidades que ofrecen en la cocina unos buenos garbanzos o la infinidad de variedades de fabas que dan lugar a otros tantos platos cada cual más delicioso, además de ser la base del plato más representativo de la cocina del Principado e icono de la gastronomía española: la fabada asturiana.
Pero menos conocidas son sus numerosísimas propiedades nutricionales. Ricas en nutrientes, minerales y vitaminas del grupo B, fuente natural de fibra y de proteínas con alto contenido en hierro y en zinc, las legumbres son tan valiosas por todo lo que aportan como por lo que no tienen: ni gluten, ni colesterol, ni apenas contenido en grasa o índice glicémico. Vamos, que nutricionalmente no tienen contestación, por lo que se convierten en unas estupendas aliadas para llevar una dieta sana y equilibrada.
Por algo han sido parte esencial de la dieta humana durante siglos. Por nuestra parte, desde luego, lo seguirán siendo ;)
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