7 de febrero de 2016
El tiempo vuela. Hace ya 17 años desde que don José, aquel párroco del Pumarín de finales del siglo pasado y ajeno a lo que depararía el futuro, acudió a la céntrica calle de Prendes Pando a bendecir una sidrería, entonces tan solo una apuesta ilusionante que nacía con vocación de permanencia. Y lo hizo en el ambiente popular, cercano y amistoso en que ha ido cumpliendo años El Restallu. El mismo en el que hemos tenido el privilegio de celebrarlo este domingo, rodeados de unos clientes que, en gran parte, son, a la postre, amigos.
Los cortadores de jamón, las rosas, las croquetas… son solo un pequeño detalle para compartir con vosotros una ilusión que sigue intacta, 17 años después, porque no son nada sin todos los que hacéis posible que sigamos sumando años y experiencia a las espaldas. Gracias por permitirnos seguir creciendo con vosotros.